Entrevista a Víctor Ullate

“La danza es mi forma de vida, una necesidad como respirar”

El gran maestro y coreógrafo llega a Madrid con su actualizada y provocadora versión de Carmen
Gema Fernández / Foto retrato: Enrique Cidoncha|
Actualizado el Viernes 01/09/2017
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Como bailarín, sobre el escenario lo ha dado todo: ha reído, llorado y se ha vuelto loco disfrutando de su gran pasión y haciendo disfrutar a aficionados de todo el mundo. Y aunque no baila desde hace cuarenta años, la danza sigue rigiendo su mundo. La lesión que lo aparto de los focos, también lo convirtió en el gran maestro y coreógrafo que es hoy en día.

Por sus manos han pasado grandes figuras de la danza como Ruth Miró, Tamara Rojo, Ángel Corella, Lucía Lacarra, Joaquín de Luz e Igor Yebra. Y, entre otros galardones, su trayectoria ha sido reconocida con el Premio Nacional de Danza (1989), la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1996), la Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo (2013), la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo (2016) y varios Max.

Su último montaje, Carmen, estará en los Teatros del Canal desde el 31 de agosto al 17 de septiembre.

Bailar para vivir

¿Qué supone la danza para ti?
Es mi forma de vida, mi válvula de escape, mi terapia, una necesidad como respirar. Cualquier problema que he tenido lo he solventado bailando, porque me olvidaba de todo. La danza me ha dado muchas satisfacciones, no sólo como bailarín, también como maestro y como coreógrafo. Le debo todo lo que soy.

Sin antecedentes artísticos en tu familia, ¿cómo surge en ti la pasión por esta disciplina?
Por mi padre, un amante de la música y el baile, que me llevaba a ver los espectáculos que pasaban por el Teatro Principal, y todas las películas musicales que se estrenaban: Fred Astaire y Ginger Rogers… De ahí mi pasión, aunque al principio quise ser bailaor. Pero en Zaragoza no había escuelas de baile flamenco, sólo una de clásico, la de María de Ávila, y allí me llevaron.

ullate-Nomos Alpha-entrevistaBailando Nomos Alpha para Béjart.

¿Y fue fácil para un chaval en la Zaragoza de la posguerra decir que quería ser bailarín?
En clase todos teníamos motes y a mí me llamaban ‘el bailarín pirata’, pero no recuerdo que mis compañeros me insultasen o se metieran conmigo. Lo difícil fue compaginar las clases de baile con el colegio, porque los curas (iba al LaSalle) no me lo pusieron fácil. Cuando faltaba por las mañanas no me facilitaban los apuntes o el trabajo que habían hecho. Así que tuve que tirar de profesores particulares para seguir estudiando.

¿Tienes mono de escenario?
No, el día que dejé de bailar fue definitivo. Ahora disfruto de todo lo bueno que me dan mis alumnos y mi compañía. Soy feliz ayudándoles a que su sueño se haga realidad, y más aún cuando triunfan, como Tamara Rojo (directora del English National Ballet), Ángel Corella (director del Pennsylvania Ballet), Lucía Lacarra (primera bailarina del Ballet de la Ópera de Munich), o Joaquín de Luz (bailarín principal del New York City Ballet), entre otros. Tengo alumnos por todo el mundo, y me deleito viéndolos bailar.

Para triunfar en la danza, ¿hay que salir fuera de España?
Yo pierdo ahora un bailarín de la compañía, alumno mío, que se va al English (National Ballet), y aunque me siento orgulloso, también me duele, porque mis alumnos son parte de mí, he ayudado a convertirlos en lo que son, y forman parte de mi vida y mi compañía. Pero es que España es muy despreocupada para lo suyo. Siempre pensamos que lo de fuera es mejor, y no le damos importancia a que un bailarín se quiera quedar aquí. Por encima de todo, este país tiene que evolucionar en la danza para que los artistas dejemos de dar tumbos.

Ullate_ninos-entrevistaCon sus niños de la Fundación.

¿Tan mal están las cosas?
La danza está un poco dejada en España. No nos han educado desde niños en el gusto por el arte. No nos han creado esa necesidad. Me encantaría que hubiese más interés por esta disciplina, y mucho más público, porque es una minoría. Pero también es cierto que hay gente con muchas ganas de hacer cosas y luchar, como José Carlos Martínez, que dirige la Compañía Nacional de Danza, o Antonio Najarro, con el Ballet Nacional, o la maravillosa María Pagés, Antonio Canales, y otros bailarines que tienen sus propias compañías. Y es que nuestro país debe seguir haciendo buenos bailarines.

Llevas más de tres décadas dedicado a la docencia, ¿es el rol que más te gusta, o prefieres el de coreógrafo?
Lo que menos me gusta es la dirección, porque es muy ingrata y odio la burocracia. Sin embargo, me encanta enseñar, sentir la ilusión de los alumnos, asistir a su lucha diaria por mejorar. Me siento como un mago que les ayuda a cumplir su sueño. Y como coreógrafo disfruto muchísimo, porque doy rienda suelta a mi imaginación y el resultado es muy rápido.

¿Y qué te inspira para crear una coreografía?
Siempre he tenido una imaginación fuera de lo normal, que me ha servido para sacar partido a distintos momentos de mi vida y convertir una situación difícil, o que me ha marcado, en un espectáculo para el disfrute del público. Me ocurrió con Samsara, que surgió a raíz de una serie de infartos que me hicieron plantearme la vida con más calma y e intentar disfrutar de cada instante. O con Wonderland, creado para demostrar mi amor a mi hermana mayor, ingresada en un centro especial por las secuelas causadas por una meningitis; un ballet muy tierno, que en 2020 vamos a volver a hacer en el Real.

¿Algún otro proyecto más inmediato?
Quiero involucrar a las administraciones para construir la Casa de la Danza, donde acoger a niños de poder adquisitivo bajo o sin familias, y darles una carrera y un lugar en la sociedad. Una casa en la que puedan hacer vida y prepararse para ser bailarines.

Provocación en estado puro


Top model de día y prostituta de noche. Así es la Carmen que Víctor Ullate ha imaginado para la nueva coreografía de su Ballet, en la que no ha querido contar con “ninguno de los tópicos” de este personaje inmortalizado por la música de Bizet.

“Es una provocación”, afirma el coreógrafo, quien dice que su Carmen representa la “liberación del ser humano” y, pese al trágico final de esta historia, ha pretendido crear un ballet “muy ameno y divertido”. En este montaje hay modelos que desfilan por una pasarela y bailan sobre tacones y botas altas, las amigas de la protagonista son dos travestis, hay un modisto loco por Carmen, Escamillo es un playboy que la conquista en el burdel, y Micaela, una abogada enamorada de Don José.

Sobre la base de la partitura de Bizet, Pedro Navarrete ha creado una música original para esta pieza, dirigida por Eduardo Lao, y que comienza con Don José en la cárcel, rememorando todas sus vivencias con Carmen.

Marlen Fuerte y Lucía Lacarra se turnarán en el papel de Carmen, y Josué Ullate será Don José.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALucía Lacarra y Josué Ullate en Carmen ©Fernando Marcos.

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