José María Pou es Welles, un dios con pies de barro

Gema Fernández / Fotos: David Ruano|
Actualizado el Lunes 25/10/2010
comparte
últimas noticias

Su parecido físico con Orson Welles se limita a la altura, pero José María Pou se ha metido en la piel del gran cineasta y actor norteamericano, con el que comparte algunas pasiones, como el cine, el teatro o la radio, y su “gran curiosidad”.

Pou como Welles
Pou como Welles

Pou interpreta a un Welles en sus últimos días.

El Welles humano

¿Cómo es el Orson Welles de este montaje?
Es un ser humano con debilidades y flaquezas, miedos y angustias. Muy diferente a la imagen de triunfador que todos tenemos de él. Y ese hombre es lo que me llevó a comprometerme con el espectáculo. Para un gran admirador de Orson Welles como yo, fue una sorpresa descubrir que se consideraba un fracasado. Él no se sentía autor completo de nada de lo que había hecho, nunca pudo hacer lo que quería. La única película que consideraba suya es Ciudadano Kane, y la hizo sin saber de cine. Y confiesa que la primera vez que entró en el plató iba muerto de miedo.

¿Cómo ha sido meterse en la piel de ese ‘Dios’ con pies de barro?
Difícil, porque su imagen es tan reconocible que era imposible conseguir que me pareciese a él, así que decidimos que era mejor que no le imitase físicamente; sólo llevo un postizo para parecer más gordo, pero nada más. Eso sí, he estudiado mucho sus personajes de cine y sus intervenciones en televisión y, pese a la falta de parecido físico entre él y yo, la gente me dice que creen que en el escenario están viendo a Welles. Y ése es el mejor halago.

Compartes con Welles su afán por el trabajo, el haber dirigido, trabajado en radio, ser actor… ¿Para cuándo una obra o un guión tuyo, como los de Welles?
Me planteé escribir teatro, y lo intenté, pero con el tiempo he descubierto que me falta capacidad para inventar historias. Por eso he enfocado mi vocación literaria hacia las traducciones de obras inglesas y americanas, lo que me satisface mucho, porque sé que no escribiré nunca nada original.

En esta obra se habla de la versión inacabada de Don Quijote que Welles quería llevar a término, ¿por qué esa obsesión?
Su obsesión con El Quijote era vital, no sólo con la película, sino con el personaje. Porque Welles se identificaba con él. Continuamente lucha contra molinos (los grandes productores), y pierde a las mujeres de las que se enamora… De hecho, a lo largo de la función utiliza montones de frases de la novela para aplicárselas en primera persona.

Comenzaste tarde a dirigir, ¿qué te atrajo?
Me lo pidió el cuerpo, y a esa llamada hay que obedecerla… Antes, había recibido muchas ofertas, pero siempre dije que no, hasta que, hace siete años, me encontré con el texto de La cabra, que me dejó absolutamente conmocionado, y pensé que ésa era la función que tenía que hacer yo, porque sabía cómo contarla. A partir de ahí, he descubierto un placer nuevo.

Pou vs Pou
Pou es Welles

¿Podría decirse que hay un Pou actor y un Pou director?
Yo diría que hay un Pou hombre de teatro, porque eso engloba al actor, al director, al traductor de obras y al hombre inquieto que viaja a otras ciudades del mundo para ver teatro. Todas estas facetas se van atrayendo y fusionando, hasta el punto de que antes leía los textos como actor, pero ahora, muchos de los textos que me ofrecen para interpretar, me interesan como director. Y he de reconocer que en alguna de las últimas propuestas que me han hecho como actor he dicho que me interesaba más como director, y eso comienza a preocuparme… Mi cabeza está más llena ahora de cosas de director que de actor.

¿Y cómo es Pou dirigiendo a Pou?
Un esquizofrénico, porque en los espectáculos en los que eres director y actor hay que desdoblarse. Mi sistema consiste en comenzar los ensayos sabiendo la obra completa y mi personaje de memoria, y dedicándome de lleno al montaje y al resto de los actores, hasta que éstos necesitan que mi personaje se incorpore a la función. Pero, desde que se han conocido, el Pou director y el Pou actor están peleándose continuamente. Hay momentos en los ensayos en que el Pou director querría seguir sentado en su silla y, sin embargo, cuando ya hemos estrenado, aparece reclamando su sitio en escena, y tengo que luchar para que desaparezca.

¿Qué le pides a una obra para dirigirla o interpretarla?
Apuesto por textos que no dejen al público indiferente. Mi objetivo es que las obras que hago aporten algo al espectador; conseguir que salga del teatro removido, que la función le provoque momentos de reflexión cuando vuelva a casa.

Has sido personajes muy diferentes en los últimos años, desde el rey Lear, o el comisario Ferrer, al mismísimo Welles… ¿Es fácil cambiarse de máscaras?
Es uno de los momentos más difíciles, porque existe el peligro de llevarte al personaje nuevo tics del anterior. Hay que conseguir desprenderse de él pasando por un túnel de lavado.

Su pasión

¿Siempre has sentido esa pasión por el teatro?
A partir del momento en que decidí ser actor la pasión fue absoluta, pero lo cierto es que soy actor por casualidad, no era mi vocación. Yo estudiaba para hacer radio, y había comenzado a hacer mis pinitos en algunas emisoras de Barcelona, pero me matriculé en una escuela de arte dramático para modular mi voz y aprender técnicas de dicción, lo que me valdría para ser un gran profesional de las ondas, pero allí me descubrieron ciertas actitudes, y el mismo día de mi examen final me contrataron para una función. Decidí probar… hasta hoy.

Pou como Welles
Pou como Welles

En los últimos años has compaginado los ensayos de La gran sultana con la Compañía Nacional de Teatro de Turquía, que estrenaste a finales de junio en el palacio de Topkapi de Estambul, con la dirección de La vida por delante, la gira de Orson Welles, y la dirección y participación en Los chicos de Historia… Por si fuera poco, eres el director de Teatre Goya de Barcelona y ahora te han encargado la dirección de La Latina… ¿Eres un superhombre?
Siempre he tenido una enorme capacidad de trabajo. Todo lo que tengo en mi vida lo he conseguido a base de esfuerzo y mucho trabajo. Quizás ahí esté el secreto. Además, tengo la suerte de no necesitar más de seis horas de sueño. Creo que si se racionaliza el tiempo, puedes hacer lo que quieras, siempre que haya ganas y capacidad, porque lo uno sin lo otro, no funciona. Eso sí, yo comienzo a acusar los estragos de la edad, y eso significa que llega el momento de tomarse las cosas con más calma.

¿Qué podemos esperar de la nueva temporada de La Latina contigo al frente?
Hay una cosa que tengo clara, que La Latina no puede prescindir de su gran patrimonio, y es que es el tetaro más arraigado entre el público de Madrid. Durante muchos años, cuando era el palacio de la revista, la gente acudía a ver sus espectáculos sin saber siquiera lo que ponían, porque sabían que se lo iban a pasar bien. Todo eso no se puede tirar por la borda. No vamos a hacer revista, porque los tiempos han cambiado, pero sí me gustaría que este teatro volviera a tener la capacidad de convocatoria de antaño, y que la gente acudiese a La Latina independientemente de su cartelera, porque supiesen que fuese lo que fuese, sería de calidad. Quiero hacer teatro al máximo nivel. Por eso, habrá una programación pensada para que llegue a la mayor cantidad de público posible, alternando los grandes éxitos de los nuevos autores con una revisión del repertorio de los años 50 y 60 del siglo pasado, para que los conozcan las nuevas generaciones.

¿Habrá algún musical? Porque sabemos que te apasionan…
En la próxima temporada no, porque necesita mucha preparación, pero seguro que sí en la siguiente, por homenajear a la revista. Las paredes de La Latina, los fantasmas, si es que existen, están pidiendo tener un espectáculo musical, y en mis planes está hacer uno dentro de dos temporadas, pero no tengo pensado cuál.

Dices que haces menos cine del que te proponen y más del que te propusiste. ¿No te atrae?
Digamos que mi actividad cinematográfica ha venido condicionada por mis escasos periodos de inactividad teatral. La incompatibilidad de los rodajes con mi trabajo en el escenario, me ha obligado a renunciar a muchas películas. Además, por lo general, siempre han sido mejores las ofertas que me han llegado para interpretar sobre un escenario.

 

Deja tu Comentario

Normas de uso
Esta es la opinión de los internautas, no de ProgramaTe.com
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

 
PUBLICIDAD
Recomendaciones
La isla pirata Una aventura pirata dónde encontrarás títeres, piratas, leyendas y ...
Smoking room Adaptación teatral de la película "Smoking room", de Julio Walovitz ...
PUBLICIDAD