Gonzalo de Castro: ‘esperpento’ en estado puro

Interpreta a Max Estrella, el protagonista de Luces de bohemia
Gema Fernández // FOTOS: David Ruano|
Actualizado el Lunes 06/02/2012
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Pese a los inconvenientes que eso le ha acarreado, Gonzalo de Castro se ha dejado crecer la barba y el pelo para hacer más creíble su nuevo personaje en las tablas. Como un camaleón cambia de color para adaptarse al medio, el actor madrileño aparca al estirado y televisivo doctor Mateo para convertirse en Max Estrella, el poeta miserable y ciego que protagoniza la obra que dio origen al esperpento de Valle-Inclán: Luces de bohemia.

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Caracterizado de Max Estrella.

El reto

¿Lo pensaste mucho antes de aceptar este proyecto?
Ni un segundo. Me tiré a la piscina sin pensarlo. Porque pocas veces se tiene la oportunidad de ponerse en la piel de un personaje como Max Estrella, y defender palabras tan bien escritas como las de Valle-Inclán.

¿Fue difícil sentarse frente al texto la primera vez?
Lo difícil viene ahora, al enfrentarse al público. Es ahora cuando te pones nervioso, cuando te planteas si estarás a la altura… No dejo de pensar en la responsabilidad de defender un papel como éste, y en este teatro… Pero tampoco hay que pensárselo mucho, porque, si no, no lo haría.

Estilo propio

¿Te han pesado anteriores interpretaciones, como las de José María Rodero, o la de Paco Rabal para la televisión?
Es inevitable que te visiten esos fantasmas, porque hay muchos actores que han defendido este papel, y que lo seguirán haciendo, con las mismas ganas y con la misma dignidad; pero yo he pretendido crear mi propio Max Estrella.

Hasta el punto de que te has dejado crecer la barba…
Sí, era un compromiso con el personaje, aunque es francamente complicado convivir con ella; es difícil comer, amar…

Imagino que hacer de ciego implica una dificultad añadida. ¿Cómo te has preparado?
La ceguera de Max es reciente, de año y pico. Alejandro Saba, uno de los autores que he leído este verano para prepararme el papel, dice que era un hombre que ‘se quemó las pupilas de tanto mirar al infinito’. Así que, después de hablar con el director, descartamos ponerme lentillas opacas y decidimos ir en esta otra línea de trabajo. He trabajado buscando un punto en el infinito al que mirar sin ver, incluso aunque tenga a un compañero delante, hablándome.

¿Cómo definirías a Max?
Es un hombre extraordinario, pero con poca fortuna. Un paladín de la verdad y la dignidad. Un hombre insobornable. Un tipo que murió loco y ciego de tanta lucidez que tenía, como si de un héroe clásico se tratara. Hoy en día no se encuentran demasiados Max Estrella por el mundo. Personas con unos principios irrenunciables, capaces de morir por una palabra dada.

Pareces cautivado por el personaje… ¿Hay algo que no te guste?
Quizá que era muy soberbio, y la soberbia nunca es buena para nadie.

¿Por qué deberíamos ver esta función?
Por muchas razones, pero, fundamentalmente, porque textos como éste, desgraciadamente, no abundan en las carteleras de ninguna ciudad, pues exigen una inversión importante, por la cantidad de personajes que aparecen. Además, es bueno alimentar la curiosidad de acercarse a una de las miles de lecturas que tiene esta obra.

Muy personal

Has trabajado en cine y televisión, pero tu cuna está en el teatro. ¿Qué hay de especial en este género para ti?
Creo que es la expresión más noble de un actor, y es donde mejor me encuentro. El teatro tiene una magia particular, y una liturgia que no tienen otros géneros de este oficio. Me siento muy cómodo y feliz en un escenario. Este trabajo me da vida, es una proteína para el alma.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?
En principio, haré otra función en el Centro Dramático Nacional, al mando de Miguel del Arco, y tengo por medio una película de la que aún no puedo hablar… Trabajo no me falta.

¿Esperpento o realidad?

Con Luces de bohemia, Valle-Inclán creó el primer esperpento de la historia, inaugurando un género literario que deja al desnudo la realidad con todas sus miserias.

Escrita en 1920, la obra refleja de forma grotesca a la bohemia literaria española de esos años, cargada de aguardiente, sueños rotos y miseria.

Sus personajes están inspirados en personas reales, en su mayoría ánonimas, pero son muchos los que identifican la historia de Max Estrella con la del escritor bohemio Alejandro Sawa, amigo del autor, que estaba casado con una francesa, tenía una hija, y murió loco, ciego y en la miseria, como el protagonista.

Junto a él recorreremos calles tan conocidas de Madrid como San Cosme, Montera, el paseo de Recoletos o San Ginés, en una época donde los disturbios callejeros estaban a la orden del día. Y conoceremos curiosos personajes como Don Latino, el Marqués de Bradomín, o ‘La Pisa Bien’, entre otros muchos, que en esta función interpretan actores y actrices tan conocidos como: Enric Benavent, Fernando Albizu, Jordi Bosch, Isabel Ordaz, Miguel Rellán, o José Ángel Egido, hasta sumar la veintena. Todos a las órdenes de Lluís Homar.

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