El regalo de Vargas Llosa

Aitana Sánchez Gijón abandona su elegancia natural para ser La Chunga
Comparte protagonismo con Irene Escolar, Asier Etxeandía, Tomás Pozzi, Rulo Pardo y Jorge Calvo
Gema Fernández / Fotos: Javier Naval|
Actualizado el Lunes 13/05/2013
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La Chunga, la primera obra de Mario Vargas Llosa que el Teatro Español pone en pie, ha supuesto “un regalo” para el Premio Nobel y los actores que la interpretan, quienes esperan también lo sea para el público.

Aitana Sánchez Gijón, como La Chunga; Asier Etxeandía (Josefino); Tomás Pozzi (El Mono); Rulo Pardo (José); Jorge Calvo (Lituma); e Irene Escolar como Meche, el objeto de deseo de todos ellos, conforman el elenco elegido para dar vida a esta historia, que nos traslada al año 1945, a un pueblecito peruano llamado Piura.

Fantasía y realidad

En un barucho regentado por La Chunga, cuatro amigos, conocidos como ‘Los Inconquistables’ juegan a los dados, y recuerdan la tarde en que Josefino, el mujeriego del grupo, acudió al local acompañado de Meche, una bella e ingenua muchacha, que el susodicho entregó en prenda a la dueña por una noche, a cambio de dinero para pagar sus deudas de juego.

Todos vieron a la joven subir con La Chunga a su habitación, y nunca más volvieron a saber de ella. Desde entonces, cada uno imagina ‘la película’ como más le conviene, mezclando realidad y fantasía.

Hay quien, “muerto de amor” por Meche, se erige en héroe romántico; pero también está el chulo que habla de montar un prostíbulo, el pedófilo con cargo de conciencia, y el onanista.

Aunque la única que en realidad sabe lo que pasó es La Chunga, “una mujer dura, llena de amargura, que ha anulado su parte femenina para sobrevivir en un mundo de hombres, y que descubre en Meche una luz que ilumina su oscuro mundo; un ángel que le rompe los esquemas y su armadura”, explica Sánchez Gijón.

Aitana contra los elementos

La actriz, con el apoyo del director, Joan Ollé, y pese a las reticencias del autor, que creía que “Aitana era demasiado refinada y guapa para interpretar a un ser tan primitivo”, ha “echado mano” de su “parte masculina” para encarar a un personaje por el que sintió “un flechazo”.

Vargas Llosa ya ha reconocido que se equivocó en sus conjeturas, y que la transformación de Sánchez Gijón “es extraordinaria”, hasta el punto de que ha conseguido convertirse en ese “cactus del arenal piruano” que es La Chunga descrita en su obra. Además, el autor sólo tiene palabras de elogio para este montaje que, afirma le ha “levantado el corazón”. Ahora le toca juzgar al público.

 

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