El primer Tolcachir
made in Spain

El argentino estrena Emilia con Gloria Muñoz, Alfonso Lara y Malena Alterio
Gema Fernández|
Actualizado el Martes 14/01/2014
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El dramaturgo, director y actor argentino Claudio Tolcachir llega a Madrid con Emilia, la primera obra con su firma que pone en pie con actores españoles.

Gloria Muñoz, Malena Alterio, Alfonso Lara, David Castillo y Daniel Grao han sido los intérpretes patrios elegidos para poner en pie un texto que lleva nombre de mujer, y que surgió de una “pequeña anécdota personal” de Tolcachir: el “reencuentro con quien fuera una querida niñera de mi infancia y las sensaciones que esto me despertó”, comenta el dramaturgo.

Sensaciones que le llevaron a crear una historia en torno a “la responsabilidad y las diferentes formas que tenemos de relacionarnos con el compromiso y el amor”, explica. Una historia en la que dice haber puesto sus propios “miedos y temores: al futuro, a la muerte, a la soledad, al desamor…”

En ella hay un hombre, Walter (Lara), con una familia compuesta por esposa (Alterio) e hijo (Castillo), y embarcados en una engorrosa mudanza. Y en pleno cambio de casa, Walter se reencuentra con la mujer que lo cuidó desde que nació hasta que cumplió 17 años: Emilia, su niñera (Muñoz).

El revulsivo

Nada es lo que parece, ni nadie quien parece ser en esta familia, que es como una olla a presión a punto de saltar por los aires. Y el elemento que hace que todo vuele en mil pedazos es precisamente la antigua nana. “Emilia, con sus viejos recuerdos y su amor incondicional, provoca que todos ellos se planteen cómo es en realidad su vida”, afirma la actriz que la interpreta.

Una realidad que se muestra en toda su crudeza con la aparición de Gabriel, el personaje al que da vida Grao.

Y es que ésta “es una historia poblada de mentiras, de esas mentiras que se justifican por la supervivencia familiar”, comenta Tolcachir. “En Emilia los personajes intentan amar y lo hacen de la manera más equivocada, pero tampoco pueden salir de ese circuito que construyeron”, dice el autor.

Así, la función “está llena de desencuentros y desconexiones, pero plagada de seres que desean encontrarse, quererse, y que no lo consiguen porque no saben dar ni recibir cariño”, explica Gloria Muñoz.

Su personaje, Emilia, “es el que tiene menos recovecos –afirma–. Su vida es entregarse, amar sin condiciones; y la mayor muestra de gratitud que puede recibir es que el otro se sienta cuidado y la recuerde”.

De hecho, la actriz nos desvela que “toda la función es un recuerdo de Emilia; de cómo fue ese encuentro con el niño ya adulto al que cuidó; y de su vida”.

El amor y sus variantes

Y a través de sus recuerdos descubriremos las distintas formas de amar que muestran cada uno de los personajes. El amor culpable, el agradecido, el conformista, el hastiado… Porque en esta función todos tienen una razón para amar, pero puede que esa razón no sea simplemente el amor, apunta Tolcachir, sino que “puede enredarse en la costumbre, el agradecimiento, la convivencia, el cansancio, la culpa, el miedo a la soledad, el sacrificio, la esperanza perdida, o la muerte que se asoma”.

Ya lo dice el propio Walter en la función: “no existe amor sin condicionamientos”. Pero será el público quien tenga que decidir si para cada uno de ellos el amor es incondicional o no, o si tratamos de justificarlo.

Porque la intención del dramaturgo y director argentino es “contar historias con las que cualquiera pueda identificarse”. Historias como ésta, llena de sacrificios, mentiras, entregas y miedos ocultos; que desde el primer momento a Gloria Muñoz le pareció “interesantísima, poética, dolorosa y divertida a la vez”. Y que, como asegura Grao, “se te cuela en lugares recónditos”.

Talento argentino

La primera incursión de Claudio Tolcachir como dramaturgo fue La omisión de la familia Coleman, que estrenó en 2005 con su compañía Timbre4, y llegó a las salas españolas dos años después, convirtiéndose en un clamoroso éxito. Después vinieron El viento en un violín y Tercer cuerpo, que también se llevaron su buena ración de aplausos y elogiosas críticas en nuestro país. Pero lo cierto es que este bonaerense que aún no ha alcanzado la cuarentena lleva dirigiendo teatro desde los 20 años. Por sus manos han pasado obras como Orfeo y Eurídice, de Jean Anouilh; Chau Misterix, de Mauricio Kartun; o Todos eran mis hijos, de Arthur Miller.

Autor, director y actor, Tolcachir es uno de los mayores exponentes del talento que nos llega del otro lado del Atlántico, contribuyendo a crear un teatro cercano y sincero, lleno de historias –a veces brutales– que laten, y que ahondan en las dificultades de los vínculos.

Con Emilia hace doblete y estrena un texto propio con reparto argentino al otro lado del Atlántico, y con reparto español en nuestro país. Elena Boggan es la Emilia argentina, y Gloria Muñoz la española. Ellas ponen rostro y alma a esa nana cariñosa que sólo vive para amar. Un mismo personaje sobre el papel, pero dos “absolutamente diferentes” en la escena, según indica el director.

La versión bonaerense se estrenó el pasado abril, y la nacional en octubre, y ninguna de las intérpretes ha visto a la otra en acción. Sea como fuere, Tolcarchir asegura que, “por suerte, las dos versiones me encantan y representan”. Y la experiencia le ha gustado tanto, que ya piensa en repetirla…

 

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