Choque de ambiciones

Luis Luque dirige el duelo interpretativo entre Fernando Guillén Cuervo y Natalia Sánchez en una nueva versión de Oleanna, de David Mamet
Gema Fernández|
Actualizado el Miércoles 06/09/2017
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Perturbar, incomodar al público. Ése era el objetivo del dramaturgo estadounidense David Mamet al escribir Oleanna, una obra que nos muestra el enfrentamiento dialéctico entre un profesor universitario y una alumna que intentará arruinarle la vida ante su negativa de subirle la nota de su asignatura. Un duelo interpretativo al que ahora se enfrentan Fernando Guillén Cuervo y Natalia Sánchez, a las órdenes de Luis Luque.

“Para ella es muy importante aprobar, porque es la primera de su familia que va a la universidad y sobre sus espaldas carga con las esperanzas de todos, pero se topa con un profesor sordo a sus necesidades”, relata Sánchez sobre su personaje.

Y es que, como explica Guillén Cuervo, el docente, que “presume de progresista y humanista”, se ha aburguesado; “se ha instalado en el poder, sólo piensa en subir de escalafón, y carece de la empatía necesaria para atender el problema de su alumna”.

“Los dos son personajes llenos de miedo”, dice Luque. Él teme perder su ascenso. Y ella, la oportunidad de convertirse en ‘alguien’, de triunfar en la vida y olvidar la clase social de la que viene. Y Mamet transforma esos miedos y deseos en un combate en el que cada uno medirá sus fuerzas convirtiendo en arma arrojadiza lo que encuentre a mano.

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De ahí que Luque plantee este montaje sobre una pista de esgrima, e inicie la función con ambos actores saludándose como dos contrincantes que van a comenzar un duelo.

Como atrezzo, sólo una mesa de escritorio y una silla, que irán desplazándose de un extremo al otro del escenario a medida que avanza la función, como una metáfora del cambio de poderes que plantea Mamet, quien convierte a la aparentemente frágil e indefensa alumna del principio en el verdugo “abanderado de los débiles” cuando ésta acusa a su profesor de acoso sexual.

Sexo y poder

El polémico autor de esta historia no ha dudado en instrumentalizar la sexualidad para enfrentar al espectador a temas como el machismo normalizado, la igualdad de derechos, el abuso de poder y el acceso a la educación, y para cuestionar el sistema académico vigente.

En ochenta minutos de función, Mamet “explora las partes luminosas y más oscuras de la humanidad” reflejándolas en John y Carol. Porque aquí “no hay buenos ni malos, todos somos ese profesor y esa estudiante”, afirma Luque.

Su montaje supone la cuarta producción en castellano de este título. Santiago Ramos y Blanca Portillo protagonizaron la primera en 1994, dirigidos por José Pascual. La sala Lagrada estrenó otra en 2004, con dirección de Alberto Delgado. Y José Coronado e Irene Escolar interpretaron la última en 2011, a las órdenes de Manuel de Benito.

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Marcado por la polémica

Oleanna fue escrita por David Mamet en 1990, pero no se estrenó hasta dos años más tarde, coincidiendo con una causa que tenía lugar en los tribunales norteamericanos: la denuncia por acoso sexual interpuesta por una ex ayudante contra el juez Clarence Thomas, candidato al Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Quizá por eso causó una gran controversia, pues el texto no gustó demasiado al lobby feminista norteamericano, que acusó al autor de misógino y machista. Y es que, como dijo el propio Mamet, ésta es una obra que “perturba”.

Pese a todo, en 1994, el propio autor llevó al cine su obra, protagonizada por William Hall Macy y Debra Eisenstadt.

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