• José María Pou estrena en Madrid Los chicos de Historia.



La cultura, la poesía, la música, el teatro, la tolerancia y las ganas de aprender son algunos de los temas que trata Los chicos de Historia, la primera obra del “rey del humor inglés”, Alan Bennett, que se representa en nuestro país. Una obra que es, ante todo, “un fresco alrededor del mundo de la enseñanza”, afirma José María Pou, director y uno de los protagonistas del montaje español.

La obra se sitúa en Inglaterra en los años ochenta, la época del “tacherismo”, pero Pou asegura que “no ha hecho falta adaptarla; se entiende perfectamente porque los problemas con la educación son comunes, y la duda de si lo estamos haciendo bien con nuestros jóvenes, también”.

Sabia nueva

El montaje narra el proceso de aprendizaje de ocho alumnos británicos con mucho talento aún por pulir. Ellos son Javier Beltrán, Nacho Aldeguer, Albert Carbó, Ramón Pujol, Oriol Casals, Alberto Díaz, Xavi Francès y Juan Vázquez. Ocho jóvenes actores, seleccionados entre los más de 60 que se presentaron al casting, y que, según Pou, “son el motor de esta historia”.

Todos ellos han aprendido mucho con esta experiencia. “Esta función es una escuela constante”, comenta Beltrán. “Es un curso intensivo con Pou, financiado por Focus (la productora)”, añade Aldeguer.

El enfrentamiento entre Irwin y Héctor es inevitable.

Y mientras estos jóvenes actores disfrutan de un aprendizaje real, en la obra, sus personajes preparan los exámenes de ingreso en una de las dos universidades británicas más prestigiosas: Oxford o Cambridge. Y en este proceso, como en la realidad, su mejor aliado es Héctor (Pou), el inconformista profesor de Literatura, ácrata y humanista, que se salta las reglas intentando ayudar a los estudiantes a descubrir su propia sabiduría. “Sólo piensa en formar seres humanos para que, cuando salgan a la vida real, tengan armas para enfrentarse a ella”, dice Pou.

Enfrentamiento pedagógico

Pero estos métodos no convencen al director del colegio, interpretado por Josep Minguell, quien recurrirá a Irwin (Jordi Andújar), un profesor recién licenciado en Oxford, joven y emprendedor, aunque con una visión más funcional de la educación. “Irwin no tiene ningún compromiso con los alumnos –explica Pou–. Sólo le interesa que aprueben, incluso les enseñará trampas para que lo consigan”.

Formas tan opuestas de entender la pedagogía supondrán el enfrentamiento de ambos docentes, que se disputarán la lealtad, las mentes, e incluso los corazones de los ocho chicos, mientras imparten lecciones fundamentales y ponen al descubierto sus defectos, porque nadie es perfecto.

Los chicos de Historia se estrenó en Barcelona el 24 de septiembre de 2008 y lleva más de 20 meses de representaciones por todo el país. Su periplo por España finaliza en Madrid, en los Teatros del Canal, el 9 de mayo.


José María Pou: actor y profesor

Tiene más de 40 años de profesión a sus espaldas, y no hace mucho que ha empezado a dirigir. En Los chicos de Historia se ha volcado totalmente: ha traducido la obra al castellano, la ha dirigido, y es uno de los personajes principales, Héctor, ese profesor que todo el mundo sueña con tener, pero que no es perfecto, que “pese a su encanto y sus métodos, tiene zonas oscuras”, explica el propio Pou.

Eres el director de la función y también el ‘maestro’ de un reparto muy joven. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Dirigir supone convertirse en maestro, porque tienes que ayudar a los actores a encontrar su personaje. Y, en este caso, ha habido momentos en los que se ha confundido totalmente la realidad con la ficción: yo era el director y ellos, actores que prácticamente estaban empezando en el teatro, e interpretaban a unos alumnos y yo a su profesor. En los ensayos, cuando alguno me preguntaba algo, dudaba de si lo hacía el actor o el personaje. Eso es fantástico, porque ha creado una gran complicidad entre nosotros, nos entendemos con una sola mirada, y es una manera ideal de trabajar. Va a ser muy difícil que olvide este montaje, y creo que estos ocho chicos también van a recordar siempre la experiencia.

Pou es Héctor, un profesor poco convencional.

¿Y qué es más difícil: ser actor o profesor?
Seguro que es mucho más difícil ser profesor. Me han pedido muchas veces que diera alguna clase magistral, incluso me han propuesto que fuera profesor en alguna escuela de teatro, y siempre he dicho que no, porque no me atrevo, creo que es enormemente difícil asumir la responsabilidad de enseñar a los demás. Y, por otra parte, creo que para ser profesional de la enseñanza hay que tener una vocación pedagógica, y yo no la tengo. Si algo puedo enseñar, si alguien puede aprender algo de mí, es en el escenario.

Héctor e Irwin son dos personajes antagónicos, con formas de enseñar totalmente distintas. En tu opinión, ¿cuál es la mejor?

Confieso que a mí me hubiese encantado tener un profesor como Héctor. Pero la sociedad en la que vivimos exige que aprobemos una serie de exámenes para obtener un título, y que sin él es difícil encontrar trabajo. Por eso se necesita también algo de las técnicas de Irwin. Lo ideal sería la fusión de las dos fórmulas, y lo que no entiendo es por qué esos dos conceptos de enseñanza tienen que estar separados.

Y las nuevas generaciones de actores, ¿son una buena materia prima?
No me cabe la menor duda. En los últimos montajes he tenido que realizar audiciones con actores jóvenes y he comprobado que están muy bien preparados técnica, intelectual y culturalmente. Mucho más que en generaciones anteriores. El futuro del teatro está en sus manos y creo que es brillante.


  • LOS CHICOS DE HISTORIA
  • Teatros del Canal: C/ Cea Bermúdez, 1
  • HORARIOS: Martes a viernes, 20:00h. Sábados, 18:30h. y 22:00h. Domingos, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 22 de abril al 9 de mayo de 2010
  • PRECIOS: De 18€ a 26

2 COMENTARIOS

  1. Aunque a mis acompañantes no les entusiasmo a mi me pareció una obra muy buena, con una temática vigente y unas interpretaciones por encima de la media de lo que he visto este año. Peca de demasiado larga, un mal sonido, un principio lento y una escena en francés que, para las que no dominamos la lengua de Sarkosy, es imposible de seguir.

  2. Respecto a la interpretación: algunos de los chicos serán grandes actores, de hecho, ya lo son. Otros aunque buenos, necesitan un poco más de declamación y menos rapidez. Los primeros se quedaban a corta distancia de actores de abolengo como son José Pou y Maife Gil, y la agradable sorpresa de un Jordi Andújar al que desconocía y que a partir de ahora también seguiré.

    Pero de la obra… es pura cultura inglesa, con lo que muchas de las gracias se pierden por no estar familiarizado con ella. Totalmente de acuerdo con el comentario anterior respecto al francés. Era muy cómica, y te podías reir un poco, aunque haciendo traducción mis amigos todavía se rieron más.

    Lo único que no puedo pasar, es, por muy humor negro que sea, el “jiji jaja” de las metidas de mano de un profesor. No están estos días para tomarse una cosa sí a risa. Pero tan solo es una opinión personal.

    Por lo demás la recomiendo siempre y cuando la gente sea consciente de a qué se enfrenta, porque si no, la mitad de las gracias se las van a perder.

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