La actriz argentina se enfrenta a uno de los retos más difíciles de su carrera: interpretar a dos hermanas gemelas, que interactúan en escena al mismo tiempo, y que son dos caras de una misma moneda.

Cara y cruz

En La realidad, Fernanda Orazi es Andrómeda, pero también Luz. Ésta última, se está muriendo, y no quiere que su madre sufra por ello, por lo que le propone a su gemela que la suplante.

Desde el remoto lugar de la India en el que habita, Luz ensaya la suplantación con su hermana a través de Skype. En la lejanía, y desde el punto de vista del que se va y lo tiene todo claro, aparentemente, Luz sufre menos, mientras que Andrómeda, en casa, no supera las heridas del pasado, no entiende, se enfada. Ella no es capaz de abrazar la ausencia, no sabe cómo seguir soportando el peso de quien se ama y no está.

Para la autora y directora, Denis Despeyroux, el personaje de Andrómeda “vive de manera muy torturada” y tiene problemas “con su soledad radical, con su dificultad para dar rienda suelta a sus sentimientos amorosos”. En cambio, en su opinión, la visión del mundo de Luz “parece estar llena de sentido”, aunque aclara que ha intentado que ambas miradas estén “legitimadas en el discurso”.

Todo un desafío

El mayor reto del montaje, trabajado al alimón por Orazi y Despeyroux, se planteó ya en los ensayos, a la hora de crear dos personajes tan dispares sin tener presente físicamente a ambos en escena a la vez para darse la réplica. De ahí que optaran por grabar primero a uno de ellos; y después llegaron los cálculos de tiempo en los diálogos, para que el personaje en escena no pisase al grabado, y viceversa.

“Fue un desafío alucinante”, dice Orazi, quien comenta que tuvo que tener lista a Luz 20 días antes del estreno de la función, porque “Andrómeda la necesitaba para surgir”. De hecho, la actriz confiesa que, aunque asume los dos únicos papeles de la obra, no la ve como un monólogo, hasta el punto de que no siente que toda la responsabilidad sobre el escenario sea únicamente suya, sino compartida con Luz.

Basado en un proyecto en ciernes de la autora uruguaya, titulado Los dramáticos orígenes de las galaxias espirales, el montaje se estrenó en la primera edición del Festival Fringe de Madrid, donde obtuvo un gran éxito. Despeyroux asegura que sigue trabajando para terminar el texto original del que surgió La realidad, y que seguirá contando con Orazi en este doble papel, en el que Luz “tendrá más protagonismo”.

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