• Arias estrena La vida a palos a las órdenes de Carlota Ferrer y acompañado de Aitor Luna y Guadalupe Lancho.


Después de 24 años, Imanol Arias regresa a los escenarios con La vida a palos, un montaje teatral basado en el legado del periodista y poeta Pedro Atienza, donde el flamenco hilvana “una vida con el rumbo errao”.

La última vez que el actor leonés se subió a las tablas fue en 1994, en Buenos Aires, donde protagonizó Calígula durante un año. Algo más de dos décadas después, vuelve a hacerlo para cumplir la última voluntad de “un amigo con una experiencia vital enorme”, que –explica– quería “dejarle algo a los suyos”, y consideraba que a Imanol se le “daba bien representar vidas”.

Artesanía dramatúrgica

La mayor dificultad radicaba en que estos “trozos de vida con aire flamenco” y “un lenguaje nacido de la picaresca tradicional”, “no tenían una estructura dramática”, explica el actor. Y el dramaturgo José Manuel Mora ha sido el encargado de “coserlos”, “reconstruyendo las huellas” de Atienza y dejándose guiar “por el tono flamenco”. Un trabajo “difícil, pero hermoso” –asegura–, en el que ha jugado a “ficcionar cómo las heridas se pueden convertir en arte”.

Aitor Luna e Imanol Arias comparten escenario en “La vida a palos”.

El resultado es una pieza con una impronta “muy cinematográfica”, que “nos invita a conocer el mundo del flamenco y sus diferentes palos con un argumento que trata un tema universal: la relación padre-hijo, el reencuentro entre ambos, la reconciliación y la asunción del testamento vital de nuestro progenitor”, explica Mora.

Mezclando la ficción de una película en proceso de rodaje sobre el cantaor El Alcayata, con la realidad del impulsor del proyecto y el joven director que la rueda, la historia nos muestra un “doble viaje vital”.

Reconciliación familiar

Por un lado, el que realiza El Alcayata desde los ochenta del siglo pasado hasta el presente. El viaje geográfico y emocional de un hombre que “tenía tanto deseo de amar y libertad, como de agotar la vida”, relata Carlota Ferrer, directora del montaje. Alguien “en una huida permanente de sí mismo y del dolor de vivir”, que mostrará ese lado oscuro del arte que coquetea con la fiesta y la heroína, para cuya representación plástica Ferrer se ha inspirado en los cuadros de Lita Cabellut.

Guadalupe Lancho interpreta a todos los personajes femeninos de la función.

El otro viaje será el que realice en el presente el hijo de este cantaor, “revisitando las geografías que en su día habitó el padre, con el fin de entender el sentido último de su existencia”, reseña Mora.

Bulerías, soleás, martinetes, fandangos, seguiriyas, milongas, guajiras y otros palos del flamenco son el “hilo emocional” de una función en la que también participan Aitor Luna y Guadalupe Lancho. Y que contará con la música en directo del chelista flamenco Batio y el cantaor Raúl Jiménez.


©Javier Naval
©David Ruano

Tándem creativo

Actriz y directora ella, y dramaturgo él, Carlota Ferrer y José Manuel Mora llevan “creando juntos” desde que coincidieron en algunas asignturas de su primer curso en la Resad. Comparten “el mismo ideario en torno a cómo tiene que ser el teatro”, explica ella, que agradace “lo fácil” que es trabajar con alguien que “siempre rema a favor de la pieza”, y al que no le importa “retocar” su texto si esto lo enriquece.

La vida a palos es el noveno espectáculo que ha salido de este tándem creativo, en cuyos montajes la palabra convive con la imagen, el teatro con la danza y la tradición con la modernidad. Y que encara la temporada 2018-2019 con dos nuevos proyectos en cartera: en noviembre estrenarán en El Español Los cuerpos perdidos, una obra original de Mora; y en abril llevarán a Canal una versión de El pequeño Eyolf, de Ibsen.



  • LA VIDA A PALOS
  • Teatros del Canal: C/ Cea Bermúdez, 1
  • HORARIOS: Martes a sábado, 20:00h. Domingos, 19:00h. 
  • FECHAS: Del 5 al 22 de julio de 2018
  • PRECIOS: De 24,50€ a 42,50


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