Un robo fallido, un trío amoroso, una escena cómica tras otra, y una ácida crítica a la corrupción política son los principales ingredientes de Cambalache, el nuevo montaje del Teatro Arlequín.

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Santiago Urrialde y Emma Ozores en una escena de Cambalache.Antonio Castro

Bautizado como una comedia “políticamente corrupta”, este texto de Álvaro Sáenz de Heredia, quien también dirige la función, desenmascara a políticos corruptos, timadores de medio pelo y amantes insatisfechas, y se convierte en exponente “de una sociedad en la que todo vale, y cualquier planteamiento es aceptable mientras haya dinero de por medio”, afirma el director.

La historia comienza de noche, en un elegante piso del madrileño barrio de Salamanca. De repente, un ruido despierta a la dueña que, pistola en mano, sorprende a un ladrón intentando abrir su caja fuerte. Convencida de que su marido esconde allí las pruebas de su relación con otra mujer, negocia con el caco la apertura de la caja, donde descubrirán material suficiente para chantajear al marido. Y es que éste resulta ser un alto cargo corrupto del Ministerio del Interior, que no va a dejar que le hagan el cambalache así como así…

El elenco

Emma Ozores es Sonia, la esposa insatisfecha, que sospecha ser cornuda, y que acaba enamorándose del ladrón, interpretado por Ferran Botifoll. Santiago Urrialde es el otro vértice de este trío amoroso. Él es el marido infiel y el pez gordo de dudosa reputación.

Completan el reparto Vicente Renovell, que interpreta al guardaespaldas todoterreno; y Nelson Dante, que es el vigilante argentino e incansable vouyeur. Un elenco de cómicos que promete no permitir que dejemos de reír.

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