Cristina Medina,
una Harry Potter del humor

El gran despipote

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Cristina Medina caracterizada para "El gran despipote". ©Manuel de los Galanes

“Para mí el escenario es una vía de escape, un sitio donde me siento libre e intocable”

Para muchos sólo es la descarada y borde Nines de la serie de televisión La que se avecina, pero Cristina Medina es una actriz curtida en los escenarios. Centrada desde hace tiempo en crear sus propios espectáculos, se lanza a la aventura de no ser su propia jefa por primera vez en veinte años, para protagonizar El gran despipote a las órdenes del director Gabriel Olivares y el mago Jorge Blass, y junto al humorista Ángel Martín y el experto en magia cómica Jaime Figueroa.

máster en magia

¿Qué es El gran despipote?
Un espectáculo dirigido al público familiar, que mezcla la magia y el humor, con una historia inspirada en Harry Potter. Aunque nuestros protagonistas serían los repetidores de la Hogwarts School.

¿Crees en la magia?
Como espectadora, me encanta, y aquí tengo la oportunidad de hacer trucos de gran ilusión y otros más pequeñitos. La contrapartida es que estoy descubriendo las cosas que pasan entre bastidores, el cómo lo hacen, y la magia deja de ser tan mágica e ilusionante…

Con Jaime Figueroa y Ángel Martín, sus compañeros de “El gran despipote”.

¿Ha sido difícil convertirse en maga?
Si hubiese tenido que crear los trucos, seguro que sí, pero eso lo ha hecho Jorge Blass, que después los ha ensayado con nosotros. Por lo demás, un mago juega a sugestionar la mente del espectador, que es lo que, en definitiva, hacemos los cómicos.

¿Cómo te sientes sobre un escenario?
Siempre digo que a mí el escenario me ha salvado la vida. Para mí es una vía de escape, un sitio donde me siento libre e intocable. Desde bien pequeña me ha gustado estar encima de un escenario, y me metía en todos los fregaos que tuvieran que ver con uno, pero nunca pensé que pudiera vivir de esto. Por eso, estudié puericultura, y después compaginé los estudios de teatro con los de música e informática, mientras cuidaba a un niño para poder pagarme las clases. Hasta que lo dejé todo para irme a Londres a estudiar interpretación, porque me di cuenta de que el escenario es para mí la libertad absoluta.

¿Qué te depara la agenda para los próximos meses?
Estaremos con El gran despipote hasta el 7 de enero en el Capitol Gran Vía. Sigo de gira con Santiago Molero y nuestra ¡Ay, Carmela! Y cada primer domingo de mes actúo en el Gran Teatro Príncipe Pío con mi último show de humor absurdo: Lunátika. Además, en enero comienzo el rodaje de la temporada doce de La que se avecina, y me veréis como maestra de ceremonias en el Florida Park.

Con Santiago Molero en una escena de “¡Ay, Carmela!”. ©Lau Ortega

Y cuando tienes un hueco en esa apretadísima agenda, ¿a qué te gusta dedicarlo?
Me gusta descansar, pasear, llevar a mis niños al colegio, tomarme un café con otras madres, patinar (llevo seis años patinando; soy toda una roller), o incluso hacer tareas domésticas, como planchar o cocinar. Yo soy feliz como una perdiz marujeando. Lo mismo te frío un huevo que te plancho una corbata. Y si tengo un poco más de tiempo, me bajo a Sevilla a ver a mi madre y me doy una vuelta por el Guadalquivir.

Si tus hijos quisieran dedicarse a esto, ¿qué les dirías?
Los apoyaría, por supuesto. Sólo quiero que sean felices y se dediquen a lo que les dé la gana. Aunque, de momento, tiran más por vivir en una aldea alejados de todo como capataces forestales, pues están un poco hartos de teatro, porque al pequeño le he dado el pecho en el backstage y nos han acompañado a su padre y a mí en muchas giras.


Energía positiva a raudales

Es pura energía dentro y fuera del escenario, pero, cuando se sube a uno, lo suyo es meterse al público en el bolsillo. Con este objetivo ha pisado las tablas de teatros de todo el mundo junto a Joan Estrader y su antigua compañía, Pez en Raya. Ha conseguido que el Premio Nacional de Danza Israel Galván, con el que dice tener “muy buena química”, le monte una coreografía para uno de sus espectáculos: Sólala. Y ha creado su propia banda de rock con músicos que acompañan, entre otros, a Pablo Alborán. Junto a ellos estrenó en 2015 A grito pelao, “un show de humor y rock en directo con letras propias” del que tienen pendiente sacar un disco. Porque a esta incansable artista le gusta estar en continuo aprendizaje y lo mismo le da ponerse a montar una parrilla de luces que vender entradas.



  • EL GRAN DESPIPOTE
  • Teatro Capitol Gran Vía: Gran Vía, 41
  • HORARIOS: Jueves y viernes, 20:30h. Sábados, 17:00h. y 20:30h. Domingos, 18:00h. 
  • FECHAS: Del 6 de diciembre de 2018 al 7 de enero de 2019
  • PRECIOS: Desde 20


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