En sus cuatro décadas de historia, Comediants ha llevado a los escenarios temas tan universales como el tiempo, los sueños, el mar… Y ahora le ha tocado el turno a la muerte, una cuestión intermitente en sus funciones anteriores, que en Perséfone asume todo el protagonismo.

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Las máscaras forman parte del montaje.David Ruano

“Después de 40 años, queríamos cerrar el ciclo, y la muerte era un tema que nos tocaba de cerca, por edad, y porque a todos nos llega”, aclara Joan Font, director de la compañía.

Mitos y realidades

Su ‘guía’ para cruzar al otro lado no es otra que Perséfone, la reina de la muerte. Ella nos cuenta su historia: cómo pasó de ser la vida, a convertirse en la diosa del inframundo tras ser raptada del Olimpo por Hades, dios de la muerte.

De su mano viajamos por la delgada línea que une la vida y el más allá, descubriendo los ritos, creencias y costumbres que hemos creado a su alrededor. Y asistimos a la realidad de una civilización, la nuestra, obsesionada por alargar la esperanza de vida, pero, que, por el contrario, “mata más que nunca, y encima se niega a mirar a la muerte cara a cara, porque es un tema tabú”, dice Font.

Ellos sí lo hacen. Miran a la cara a ‘la parca’ y le ofrecen una oda en clave de “musical latino” (que no gran musical a lo Broadway, apuntan), repleta de ironía y surrealismo. Con canciones y música en directo, interpretadas por Angels Gonyalons y Ramón Calduch, y con personajes que se ocultan tras grotescas máscaras. Una miscelánea de estilos, desde el gran guiñol al cabaret, que conforman distintos aspectos de una misma realidad: la muerte.

2 COMENTARIOS

  1. Algo diferente. Una escenografía muy cuidada y uno voz de Angels Gonyalons que hace de Perséfone una obra de teatro que hay que ver.
    Trata un tema “escabroso” como es la muerte de una forma diferente. Recomendada.

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