Apasionado por el cine, la música y las bandas sonoras, descubrió el teatro de texto y el musical teatral. Además de colaborar en revistas especializadas en música de cine, lleva desde hace 4 años la web de musicales love4musicals.com donde expresa sus opiniones sobre los numerosos espectáculos a los que asiste.

Un respeto, por favor

18/03/2014 • 
comparte

El domingo por la tarde fui al teatro, aunque no me gusta ir en fin de semana porque es cuando hay más público. Pero, en este caso, no había más remedio. Quería ver El hombre invisible una función para todos los públicos que entre semana sólo se ofrece a grupos y colegios, por lo que un espectador particular sólo puede verla el domingo y a las 18 horas.

Iba concienciado de que, posiblemente, hubiera muchos niños; y acerté. El teatro estaba lleno, pero me llamó la atención un enorme panel que colgaba a la entrada, con el Decálogo del buen espectador, y leyéndolo me di cuenta de cuánto hemos perdido. Aparentemente, hablaba de cosas elementales, que sólo se entenderían si fueran para un niño que va por primera vez a un espectáculo.

Decálogo del buen espectador
decalogo


  • Informaos bien de lo que vais a ver. Recuerdo una compañera que llevó a su niña a ver la película South Park y la sacó a toda prisa tras escuchar lo de ‘Eres un cabrón hijoputa’
  • Debéis ser puntuales por respeto a todos. No hagas levantar a toda una fila molestando a los que han llegado con tiempo, distrayéndoles a ellos y a los actores.
  • Durante el espectáculo no podéis abandonar el sitio. Se advierte de que para evitar entradas y salidas inoportunas se lleve a los niños al servicio antes de sentarlos en la butaca.
  • El silencio es indispensable. Sin comentarios
  • Cuidad los estornudos y la tos. Aún recuerdo los tiempos en que me pedía una amiga que le dejase la butaca del pasillo para poder salir de la sala si le entraba un ataque de tos.
  • No se debe comer durante la representación. Que se lo digan a los vendedores de palomitas y helados que hacen el negocio…
  • No molestéis a otros espectadores. Tus comentarios molestan y distraen.
  • Una causa urgente puede obligarnos a salir. Hazlo con cuidado. Elemental.
  • Respeta al público y a los que hacen la función. Creo que ésta las engloba a todas.
  • Los aplausos, no los silbidos ni los gritos, son la mejor recompensa para los intérpretes. Los silbidos son una práctica que denotaba desagrado y protesta ante una mala actuación, aunque actualmente se ha copiado la norma de utilizarlos tanto para alabar como para protestar. Los gritos de ‘Bravo’ también están aprobados y reconocidos por los actores como un piropo.

  • Me quedé perplejo al comprobar lo bien que se comportaron los niños a lo largo de los casi noventa minutos de la representación. No sé si el mérito es de la Sala Escalante de Valencia, que tiene acostumbrado a su público a ser educado; de los padres que los tienen bien educados; de los propios niños, que llevan yendo tiempo a ese teatro por las visitas de su colegio; o si es de la compañía, que supo mantenernos en la butaca hipnotizados en las escenas de suspense, y riendo a carcajadas en los momentos de humor. Lo que sí es cierto es que fue una función estupenda, de las que te hacen salir del teatro mucho más contento.

    ¿Un ejemplo a seguir?

    Hemos hablado de niños, pero ¿qué decir de los adultos que no apagan sus teléfonos móviles? Me pone de los nervios cuando escucho comentarios como ‘yo no lo apago. Total, no me va a llamar nadie’, o ‘no voy a apagarlo, porque no sé cómo se hace’, o ‘¡cómo voy a apagarlo!, ¿y si me llaman?’. Y así, asistimos a la frecuente situación de oir el zumbido en el bolso de la señora de al lado una y otra y otra vez mientras ella mira altivamente hacia el escenario, hasta que le dices: ‘señora, está sonando su teléfono’, y te responde: ‘Imposible, lo he silenciado’. Sólo cabe replicarla que ‘entonces debo tener un pájaro carpintero taladrándome el cerebro’

    Dejemos aparte los que tienen capacidades auditivas limitadas y a viva voz sueltan a la parienta aquello de que ‘es que no se oye nada’, y ella le repite el texto que ha oído el resto del teatro. Al rato el señor insiste: ‘¡Es que hablan muy bajo y no se oye’. Mientras, te muerdes los labios para no soltarle: ‘¿Y si fueras a comprarte un sonotone?…

    También tenemos los espectadores avanzados, que van a ver Sonrisas y lágrimas y cuando entra María en la casa del capitán Von Trapp, sueltan, como si estuvieran viendo la película en el comedor de su casa: ‘Ahora se hace amiga de todos los niños’, y tú esperas, aguantas y al rato dicen: ‘Ahora saca la guitarra y les enseña a cantar’, y te giras para soltarle: ‘¡Señor, que los demás también hemos visto la película!’, pero el señor ni se entera, sigue sentado como si estuviese en el sofá del comedor de su casa con su señora retransmitiendo la película.

    Otro caso: La señora que saca el móvil y se pone a grabar un número musical, y cuando le avisas de que han dicho que está prohibido hacer fotos o grabaciones, te contesta elegantemente: ‘Sólo es este número, que me gusta mucho’

    Tampoco debemos olvidarnos de los propietarios de los teatros, por vender sus conos de palomitas, y a quienes les da igual si has comido antes de entrar a la función o si te molesta estar escuchando la mano del vecino hurgando el cartón a la búsqueda de palomitas. El propietario está fuera contando las ganancias de su venta, en ocasiones superiores a lo que le deja la propia entrada.

    Aún recuerdo cuando estrenaron Mary Poppins en Londres, que en taquilla había una nota advirtiendo que si un niño se ponía a llorar en medio de la representación, una azafata lo sacaría de la sala…

    En fin, aunque hicieran leer ese panel a los espectadores que entran en el teatro, no sé si serviría de algo, viendo el desprecio con el que escuchan lo de que no se puede grabar o que apaguen los teléfonos móviles. ¡Aún nos queda tanta educación y respeto que aprender para con nuestros semejantes!

     

    Deja tu Comentario

    Normas de uso
    Esta es la opinión de los internautas, no de ProgramaTe.com
    No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
    Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

     
    PUBLICIDAD
    En otros blogs
    Claveles Amarillos
    Camarero, hay un gamberro
    en mi plato
    Alicia Aragón
    Palabra de teatrófago
    Los ojos de Edipo
    José Antonio Alba
    El tendedero rojo
    Un coche como una casa
    Laura Maure
    Aplauso y Pateo
    Cuerpos que hablan
    Julio Provencio
    PUBLICIDAD