Alicia Aragón
Gestora cultural frustrada, refugiada en el ascenso y caída del ladrillo. Trato de esconderme en las salas alternativas, pero mi pelo naranja me delata. Defensora a ultranza de que las mejores esencias se guardan en frascos pequeños, creo que no falta talento; faltan medios.

Crítica de Un hueco

Con el funeral a cuestas

14/05/2015 • 
comparte

“Nena, hay sándwiches encima de esa mesa, y bebidas. ¿Eso es normal?”. Me dice mi madre a sottovoce mientras me da un codazo sutil entre las costillas y miro de reojo una corona mortuoria colgada de una pared. Desde luego, muy corriente no es, y que Pablo Osuna, director de Un hueco, te ofrezca cava manchego antes de entrar a ver esta obra de la compañía La Mirilla, tampoco. De entrada, ni siquiera el lugar donde tendrá lugar la representación entra dentro de los cánones convencionales, ya que la escuela Laocoonte es una academia de formación en dibujo y pintura. Este descoloque inicial tiene un lado perverso, ya que la incertidumbre eleva las expectativas, y si éstas no se acomodan a lo esperado, el chasco es supino. Afortunadamente, lo novedoso de la experiencia se complementa con un elenco sobresaliente.

Un Hueco - critica

Tras un arranque en la oscuridad absoluta (roto por un fogonazo de luz, cortesía de Rodrigo Adrados, ayudante de dirección), poco a poco se va desvelando un argumento en el que el espacio es un protagonista más. Tres amigos, Hugo (Jesús Gago), Lucas (José Gómez) y Pablo (Alejandro de Santos) coinciden en su pueblo natal en el funeral de un cuarto, Santiago, al que la muerte sorprendió demasiado joven. El velatorio tiene lugar en la escuela de pintura donde trabajaba, de ahí la merendola espontánea de la entrada. La habitación donde se desarrolla la acción es una sala contigua a la recepción de los vecinos que han venido a presentar sus respetos al finado, y es por ese hueco de la puerta por donde los protagonistas juzgan a aquellos por los que no quieren ser juzgados.

Los diálogos entre estos tres amigos transcienden el hiperrealismo, pasando del reproche con promesa de gresca al fervor de la camaradería, ginebra y ducha colectiva mediante. Aunque se nos habla de cosas que ya sabemos, el regusto no deja de ser especial. La dictadura moral que se ejerce en los pueblos donde a todo el mundo se le conoce por su nombre y apellidos es muy dura. El placaje de la rutina crea días en bucle y no todos tienen el suficiente coraje, no solo para dejar atrás ese microcosmos rural, sino para volver de visita al mismo con la cabeza bien alta. La lección que queda es el carpe diem de tiempos de Horacio o el ‘A vivir que son dos días’ de nuestro sabio refranero.

Un Hueco - critica1

Aunque hay que poner de relieve la frescura de la propuesta de la compañía La Mirilla, también hay que reconocer que el mérito no es suyo al 100%. La historia original ha cruzado el charco desde Argentina, siendo Patricio Aramburu, Nahuel Cano, Juan Pablo Gómez y Alejandro Hener los responsables de su autoría. No obstante, para hacer la adaptación dentro de nuestras fronteras se ha tenido en cuenta esa idiosincrasia patria que nos caracteriza, españolizando el guión al máximo. Por otro lado, y más centrados en la forma que en el contenido, estamos acostumbrados a que los lugares ocupados por los actores y por el público estén perfectamente definidos y sean completamente ajenos al contexto espacial, y en esta obra se dinamita lo común.

Un hueco abre las puertas de una forma de hacer teatro que gana en flexibilidad, donde la distribución no está tan encorsetada, y donde el público está más cerca del figurante que del simple observador. El aprovechamiento de recintos alejados de lo puramente escénico y que la narración y la acción queden supeditados en mayor o menor medida a ellos es un trabajo extra, pero también es un elemento motivador gracias a la amplitud de miras que se le regala a los profesionales del teatro. Ejemplos como éste son un botón de talento, una muestra de que las compañías renuncian a aburrirse y a hacer lo de siempre. Y a nosotros, el público curioso, nos encanta.

 

Deja tu Comentario

Normas de uso
Esta es la opinión de los internautas, no de ProgramaTe.com
No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Reservado el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.

 
PUBLICIDAD
En otros blogs
Palabra de teatrófago
Los ojos de Edipo
José Antonio Alba
El tendedero rojo
Un coche como una casa
Laura Maure
Aplauso y Pateo
Cuerpos que hablan
Julio Provencio
Musicalmente hablando
Aladín, un multipremiado musical
Paco Dolz
PUBLICIDAD